Friday, December 17, 2021

Oración Vespertina Diaria - 17 Diciembre 2021

Adoren al Señor en la hermosura de la santidad; tiemble delante de él toda la tierra. Salmo 96:9

Dios de misericordia, 
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros,
perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor,
nos fortalezca en toda bondad
y por el poder del Espíritu Santo,
nos conserve en la vida eterna. Amén.

Oh Dios, dígnate librarnos.
Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: 
como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!










Luz Alegrante Phos hilaron

Luz alegrante,
claridad pura del sempiterno Padre celestial,
Jesucristo, santo y bendito:
Ahora que hemos llegado al ocaso del sol,
y nuestros ojos miran la luz vespertina,
te alabamos con himnos, oh Dios: 
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Digno eres de ser alabado en todos los tiempos
con voces gozosas,
oh Hijo de Dios, Dador de la vida;
por tanto te glorifica el universo entero.




Salmo 35

Por tu amor, oh Dios, ten compasión de mí;

por tu gran ternura, borra mis culpas.

(4) ¡Lávame de mi maldad!

¡Límpiame de mi pecado!

(5) Reconozco que he sido rebelde;

mi pecado no se borra de mi mente.

(6) Contra ti he pecado, y sólo contra ti,

haciendo lo malo, lo que tú condenas.

Por eso tu sentencia es justa;

irreprochable tu juicio.

(7) En verdad, soy malo desde que nací;

soy pecador desde el seno de mi madre.

(8) En verdad, tú amas al corazón sincero,

y en lo íntimo me has dado sabiduría.

(9) Purifícame con hisopo, y quedaré limpio;

lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

(10) Lléname de gozo y alegría;

alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado.

(11) Aleja de tu vista mis pecados

y borra todas mis maldades.

10 

(12) Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!,

¡dame un espíritu nuevo y fiel!

11 

(13) No me apartes de tu presencia

ni me quites tu santo espíritu.

12 

(14) Hazme sentir de nuevo el gozo de tu salvación;

sosténme con tu espíritu generoso,

13 

(15) para que yo enseñe a los rebeldes tus caminos

y los pecadores se vuelvan a ti.

14 

(16) Líbrame de cometer homicidios,

oh Dios, Dios de mi salvación,

y anunciaré con cantos que tú eres justo.

15 

(17) Señor, abre mis labios,

y con mis labios te cantaré alabanzas.

16 

(18) Pues tú no quieres ofrendas ni holocaustos;

yo te los daría, pero no es lo que te agrada.

17 

(19) Las ofrendas a Dios son un espíritu dolido;

¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!

18 

(20) Haz bien a Sión, por tu buena voluntad;

vuelve a levantar los muros de Jerusalén.

19 

(21) Entonces aceptarás los sacrificios requeridos,

las ofrendas y los holocaustos;

entonces se ofrecerán becerros sobre tu altar.



Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: 
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!



Lectura de Apocalipsis 5:6-14

Entonces, en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, vi un Cordero. Estaba de pie, pero se veía que había sido sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Aquel Cordero fue y tomó el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono; y en cuanto tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se pusieron de rodillas delante del Cordero. Todos ellos tenían arpas, y llevaban copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo santo. Y cantaban este canto nuevo:

«Tú eres digno de tomar el rollo y de romper sus sellos,
porque fuiste sacrificado;
y derramando tu sangre redimiste para Dios
gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación.
 De ellos hiciste un reino,
hiciste sacerdotes para nuestro Dios,
y reinarán sobre la tierra.»

11 Luego miré, y oí la voz de muchos ángeles que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. Había millones y millones de ellos, 12 y decían con fuerte voz:

«¡El Cordero que fue sacrificado
es digno de recibir el poder y la riqueza,
la sabiduría y la fuerza,
el honor, la gloria y la alabanza!»

13 Y oí también que todas las cosas creadas por Dios en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar, decían:

«¡Al que está sentado en el trono y al Cordero,
sean dados la alabanza, el honor, la gloria y el poder
por todos los siglos!»

14 Los cuatro seres vivientes respondían: «¡Amén!» Y los veinticuatro ancianos se pusieron de rodillas y adoraron.

Palabra del Señor.

Demos gracias a Dios.



Cántico de Simeón Nunc dimittis

San Lucas 2:29-32

Ahora despides, Señor, a tu siervo, *

conforme a tu palabra, en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, *

a quien has presentado ante todos los pueblos:

Luz para alumbrar a las naciones, *

y gloria de tu pueblo Israel.

 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: 

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!


Lectura de San Mateo 25:14-30

14 »Sucederá también con el reino de los cielos como con un hombre que, estando a punto de irse a otro país, llamó a sus empleados y les encargó que le cuidaran su dinero. 15 A uno de ellos le entregó cinco mil monedas, a otro dos mil y a otro mil: a cada uno según su capacidad. Entonces se fue de viaje. 16 El empleado que recibió las cinco mil monedas hizo negocio con el dinero y ganó otras cinco mil monedas. 17 Del mismo modo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. 18 Pero el que recibió mil fue y escondió el dinero de su jefe en un hoyo que hizo en la tierra.

19 »Mucho tiempo después volvió el jefe de aquellos empleados, y se puso a hacer cuentas con ellos. 20 Primero llegó el que había recibido las cinco mil monedas, y entregó a su jefe otras cinco mil, diciéndole: “Señor, usted me dio cinco mil, y aquí tiene otras cinco mil que gané.” 21 El jefe le dijo: “Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.” 22 Después llegó el empleado que había recibido las dos mil monedas, y dijo: “Señor, usted me dio dos mil, y aquí tiene otras dos mil que gané.” 23 El jefe le dijo: “Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.”

24 »Pero cuando llegó el empleado que había recibido las mil monedas, le dijo a su jefe: “Señor, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció. 25 Por eso tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Pero aquí tiene lo que es suyo.” 26 El jefe le contestó: “Tú eres un empleado malo y perezoso, pues si sabías que yo cosecho donde no sembré y que recojo donde no esparcí, 27 deberías haber llevado mi dinero al banco, y yo, al volver, habría recibido mi dinero más los intereses.” 28 Y dijo a los que estaban allí: “Quítenle las mil monedas, y dénselas al que tiene diez mil. 29 Porque al que tiene, se le dará más, y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. 30 Y a este empleado inútil, échenlo fuera, a la oscuridad. Entonces vendrán el llanto y la desesperación.”


Palabra del Señor.

Demos gracias a Dios.


Credo de los Apóstoles

Creemos en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creemos en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creemos en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén.

El Señor sea con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.

Padre Nuestro


V. Señor, muéstranos tu misericordia;
R. Y concédenos tu salvación.
V. Reviste a tus ministros de justicia;
R. Que cante tu pueblo de júbilo.
V. Establece, Señor, la paz en todo el mundo;
R. Porque sólo en ti vivimos seguros.
V. Protege, Señor, a esta nación;
R. Y guíanos por la senda de justicia y de verdad.
V. Que se conozcan en la tierra tus caminos;
R. Y entre los pueblos tu salvación.
V. Señor, que no se olvide a los necesitados;
R. Ni se arranque la esperanza a los pobres.
V. Señor, crea en nosotros un corazón limpio;
R. Y susténtanos con tu Santo Espíritu.


Colecta para los viernes 

Señor Jesucristo, por tu muerte quitaste el aguijón de la muerte: Concede a tus siervos que caminemos de tal modo en la fe hacia el lugar a donde tú nos has precedido, que al fin durmamos apaciblemente en ti, y despertemos a tu semejanza; por amor de tu tierna misericordia. Amén.

Colecta para pedir protección 

Oh Dios, tú eres la vida de los que viven, la luz de los fieles, la fortaleza de los que trabajan, y el descanso de los muertos: Te damos gracias por las bendiciones del día que termina, y humildemente te suplicamos nos des tu protección durante la noche que comienza. Llévanos en seguridad hasta las horas del alba; por aquél que murió y resucitó por nosotros, tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Colecta por la presencia de Cristo

Quédate con nosotros, Señor Jesús, ahora que la noche se acerca y ha pasado el día. Sé nuestro compañero en el camino, enciende nuestros corazones, y despierta la esperanza, para que te conozcamos tal como te revelas en las Escrituras y en la fracción del pan. Concede esto por amor de tu Nombre. Amén.


Oraciónes del Pueblo

Con todo el corazón y con toda la mente, oremos al Señor, diciendo: "Señor, ten piedad".

Por la paz de lo alto, por la misericordia de Dios y por la salvación de nuestras almas, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por la paz del mundo, por el bienestar de la santa Iglesia de Dios y por la unidad de todos los pueblos, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por nuestro Obispo, y por todos los clérigos y laicos, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por nuestro Presidente, por los gobernantes de las naciones y por todas las autoridades, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por esta ciudad, por todas las ciudades y comunidades, y por los que viven en ellas, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por un clima apacible y por la abundancia de los frutos de la tierra, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por la buena tierra que Dios nos ha dado, y por la sabiduría y el deseo de conservarla, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por todos los que viajan por tierra, mar o aire o el espacio, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por los ancianos e inválidos, los viudos y huérfanos, por los enfermos y los que yacen en el lecho del dolor, oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

Por todos los enfermos y recluidos de nuestra congregación, y otros conocidos por nosotros:

Euphrezine Hunter, Joyce Sawyers, Darryl Mims, Bettina Joy Ayers, 
Eric Mims, Claudio “Shorty” and Sandi Alexander, Tanya Barbour,
Don Williams, Marcie Mims, Giavanna Zlez, Salvador Gorrochino,
Lucinda Frank, Jewelyn Mims, Doris McDaniel, Robert Edwards,
Rodolfo Edwards, Gail and Obed MacKinnon, Kadence Hutchins,
Sandy Williams, Gregory Williams, Stephanie Williams, 
Lauretta Williams, Rosebud Cosey, John Herrera, Derek McCullough,
Rick Gurley, 
Paul Kaufman, Amanda Daniels, Luis Martinez,
Daniel Rios, 
Barbara Watson, Michael Mims, Jr., Michael Mims, Sr., Sandra Mims, Brandon Williams Jr, Dorett Williams, la familia Bradshaw, Rev. Golie, Erdlay Nedrick, Carlos K, la familia Scott Goldengay,
Britsy Santos

Oremos al Señor.

Señor, ten piedad.

[otras oraciones]

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, 
que nos diste la gracia para unirnos en este momento, 
a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; 
y que, por tu muy amado Hijo, 
nos prometiste que, 
cuando dos o tres se congregan en su Nombre, 
tú estarás en medio de ellos: 
Realiza ahora, Señor, 
nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; 
y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad 
y en el venidero, la vida eterna. Amén.



Gloria a Dios, cuyo poder, actuando en nosotros, puede realizar todas las cosas infinitamente mejor de lo que podemos pedir o pensar: Gloria a él en la Iglesia de generación en generación, y en Cristo Jesús por los siglos de los siglos. AménEfesios 3:20, 21












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